En las montañas de Caranavi, Bolivia, entre 1350 y 1600 m, nace un café de carácter excepcional. El clima fresco y los suelos fértiles permiten una maduración lenta del grano, logrando un perfil natural y complejo, con notas de cacao, caramelo y frutas de carozo. Producido por familias caficultoras que trabajan de forma colectiva y sustentable, garantizando calidad en cada cosecha. Tostado en Buenos Aires y disponible en grano o molido, en empaques premium con cierre zip y válvula de frescura.
